martes, enero 04, 2011

Tarde de café o... la tarde ya se fue

El humo ascendía sin mucho sentido. El humo de un cigarrillo que me era ajeno.
A veces te ponés como frente a un juego en el que llevas todas las de perder.
A veces no me das chance de avanzar y que haya dos ganadoras.
Tus ojitos miran un lejos que está lejos de mí. Que por más que lo corra no lo voy a alcanzar.
Te tomo la mano y ahí me mirás con sorpresa y con pequeñez.
Me conmueve no poder llevarte a ese lugar que alguna vez te prometí.
Parece que tu corazón ha sido herido y cree que no puede erguirse.
Yo creo tener un soplo mágico que logre despertarte y vivir aquello que no te animás.
La tarde avanza pero acá sigue todo igual.
Temo no tener escapatoria ni remedio a esto.
Cómo derribar esos muros que me son ajenos pero en los que me recosté más de una vez esperando que caigan.
Te acercás y te recostás en mi hombro.
Las hojas de esta historia se perdieron en el camino.
Esta historia no puede ser más releída.
No puedo tener más ese tironcito en el corazón, el mismo que seguramente vos estás teniendo. Ese tironeo tan dispar, y doloroso para las dos.
Vos aún mirando esa pared oscura.
Yo no puedo más que tomarte por los hombros, abrazarte e irme.

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