martes, febrero 12, 2008

Regalo de cumpleaños

Aquí estamos sumando o restando 1 año....

Un año que sigue dando frutos, sorpresas, y que fundamentalmente está lleno de afectos. Algunos lejanos y otros cercanos. Me siento como quien tiene un jardín y ve florecer alguna nueva planta que en algún momento había plantado. Es paradójico porque si algo no tengo, son plantas en el balcón. Solo un potus (creo) que está hace mucho, pero el pobre vive adaptándose a la escasez o abundancia de agua, según las condiciones climatológicas o que la señora que limpia lo riegue por ser viernes. En fin, igualmente siento ese placer en lo que se refiere a mis afectos. Aquellos que se arriman junto al corazón.

Y ya siendo hora de acostarme, ella se hizo presente una vez más. Con su escrito, su recuerdo y su cariño hacia mi.

"Nictálope: (del latìn: nictalops, -opis, y a su vez del griego: nyctolops) dícese de la persona o animal que ve mejor de noche que de día

Diccionario de la Real Academia Española.

Y para qué prender la luz esta vez. Quedémonos totalmente a oscuras. Juguemos a no vernos para nada. Ni las caras, ni la ropa interior que poco va a durar... No se ve nada de nada. Siento el peso de tu cuerpo que ya está en la cama. Extiendo los brazos. Me aprieto contra vos adivinando por dónde comenzarás, si estarás de frente o de perfil, si todavía llevarás algo puesto.

Estás mansa, te ofrecés a quien tampoco ves. Te dejás hacer y yo siento que por este primer momento yo gobierno la situación. Da lo mismo que tenga los ojos abiertos o cerrados. No logro distinguir nada, sólo siento tu calorcito. Apenas bajo y está la punta dura de tu pezón en mi boca. Busco darte placer y me prendo para que me nutras. Me lleno con cada uno de tus quejidos que me señalan que esa era la ruta correcta. Y ahí me quedo por un rato.

No nos veíamos desde hacía un tiempo. No mucho. Pero el suficiente como para que la curiosidad debiera verificar si las caderas tenían el mismo tamaño, si el vientre mantenía la comba de siempre, las axilas eran igualmente suaves. Si el cuello tenía la misma entrega al ser mordido.

Yo mando ahora, quedás debajo de mí y te sujeto pasando el brazo por debajo de la cintura. Sigue siento la ruta correcta porque movés las caderas acompasada al ritmo que marcan mis movimientos.

No nos veíamos desde hacía un tiempo, ¿por qué elegir justamente ahora no vernos? No hay respuesta. Tal vez porque no hacía falta, simplemente. Y vos simplemente bajás la mano y llegás al lugar correcto para quedarte. En mí.

Te sentás y me obligás a hacerlo. Cambiamos los roles de mando y me entrego complacida. Movemos la cama hasta el punto más distante de tu dormitorio.

Una vez más nos caemos y nos volvemos a refugiar en el centro de tu cama/ reino.

Una vez más la pasamos divinamente y te dormís luego apretadita contra mí.

Vaya como parte de la celebración.

Tanto el encuentro, cuanto mis palabras.

¿Te dije lo linda que te encontré, al verte y al no verte?

Feliz Cumpleaños, corazón."
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