martes, septiembre 30, 2008

La guardaespaldas o... empiezo alemán mañana


Anoche quedé enganchada con un montón de trailers de películas alemanas que trataban de historias de chicas. Chicas, mujeres algunas en plena madurez, algunas con historias de una vida más que hecha, con hijos, maridos y seguramente mascotas en su haber.

Todas las imagenes me llegaron profundo. Tan corto pero directo y conciso como es un trailer de unos pocos minutos. Tan certero como mil palabras. Tan visual y tan déjà vu como las imágenes que corrían frente a mí.

Muchas de las películas no tienen subtitulado en inglés y menos en español. Al menos las que ví y encontré. Sin embargo, no era necesario. Simplemente había que entender esas miradas, esos gestos, "eso" que uno reconoce y que pasa cuando comienza a establecerse algo más con otra mujer. Esos millones de pensamientos que tienen como común denominador a "ella". Esa primera caricia. Tímida, a veces pudorosa, como temiendo romper un equilibrio que pide gritos ser derribado. Ese primer acercamiento robando su perfume con una simple inspiración cuando pasa a nuestro lado. Ese primer beso. El más temido. El más deseado. El más enigmático y poderoso.

Sí, recordé todas las hermosas veces que me ha pasado y desée que vuelva a pasarme. Desée que alguien me arrebate como todas aquellas otras veces. Qué me hagan perder la cabeza, que me agiten, que me vuelvan algo obsesiva.

La conquista, la ansiedad del encuentro, el deseo que va increscendo. Recorrer los contornos del cuerpo deseado. Los besos, la desesperación, la calma.

Todas las veces que ocurra serán casi como la primera vez. Cada una de ellas será única e irrepetible.
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